BLOG / ¡Aguas con tus aguas!

Por La Niña Roja

Recuerdo la primer campaña por el cuidado del Agua en la que participé; tenía 9 años y en el colegio de mi pueblo nos dieron el ABC para comenzar a aplicar algunas recomendaciones en nuestras casas. Si naciste en los 80s tal vez también tú fuiste contagiadx por esas campañas que hacían eco hasta en la sopa ¿lo recuerdas? Pues con todo y la multiplicación de estas campañas hoy en día, hay un tema que permanece en la sombra, al que no se la hace ruido pero que ha sido tema central de revisión de algunos gobiernos: Los efectos de la píldora anticonceptiva en la fauna acuática.

Un día, investigando sobre los efectos de la píldora anticonceptiva en el ciclo menstrual, me encontré con algunos datos que me movieron fuerte: Las hormonas sintéticas como el etinilestradiol (un estrógeno derivado del estradiol) contenidas en algunos anticonceptivos orales, llegan a través de las aguas residuales afectando el sistema endócrino de la fauna acuática. ¿Qué qué?

Pues así, tal cual, más de cien millones de mujeres en el mundo utilizan la píldora anticonceptiva, y el etinilestradiol, el ingrediente más activo y otros estrógenos, son excretados a través de la orina de las mujeres a las aguas residuales y terminan en ríos, estuarios y lagos sin poder ser tratados, ya que estas hormonas NO son degradables. ¿Y qué efecto tiene esto?

Ya entrada en las investigaciones, me topé con unos datos interesantes en la Environmental Health sobre los estudios que se han realizado tanto por universidades y gobiernos europeos como de norteamerica, todos estos ecologistas han encontrado contundentes efectos de las hormonas sintéticas en peces, comprobando que los espermatozoides de machos en edades reproductivas expuestos a nanogramos (sí, cantidades pequeñísimas) de los componentes de la píldora han causado tremendo efecto, reduciendo su capacidad fértil. El EE2, hijo de la familia de estradioles, es uno de los ingredientes base de esas píldoras que, en otro momento, enarbolaron la liberación femenina y que al ser expulsados por la orina, se transforman en contaminantes que los sistemas de tratamientos de agua no logran limpiar efectivamente.

Esta es la historia de las industrias, un día se inventan algo que resuelve de inmediato alguna necesidad humana, y décadas más tarde, hacen públicas las sospechas de que lo que en un principio fue la solución, en el aquí y ahora es parte del problema. La píldora anticonceptiva en la década de los 60’s representó para la comunidad femenina la posibilidad de controlar la fertilidad, pues cada pastilla compuesta por hormonas (básicamente estrógeno y progesterona) que alteran el ciclo menstrual e inhiben la ovulación y la fertilización del óvulo, en resumen, fueron diseñadas para inhibir la fertilidad en la mujer, y así, lo que fuera un boom en aquellas décadas, contribuyó también a que las siguientes generaciones de mujeres se entregaran a los contraceptivos sin cuestionar las razones biológicas que nos hacen fértiles una vez al mes, mucho menos reparar en los efectos secundarios en el ecosistema.

Hace unos 8 años, me tocó recibir en un poblado del Valle de Xalisco a decenas de personas que venían caminando desde el Norte de América, traían con ellos peticiones, consignas, anhelos y visiones de sus respectivos pueblos y entre sus proclamas se encontraba el Agua. Escuché a mujeres de diferentes etnias alzar la voz en defensa de sus ríos, de sus lagunas y de lagos, pidiendo respeto por los seres vivos que habitan en todas las aguas del planeta; todas ellas le asignaban un lugar vital, muy especial a los asuntos relacionados con el Agua, la razón era muy simple, decía una de ellas: El Agua es la Vida, y justo ahora, que recuerdo ese peregrinar, sonrío, con sonrisa nerviosa, un poco alarmada, ante las paradojas de este mundo.

¡Conozcamos, comprendamos las Aguas de nuestro cuerpo, para poder contribuir al cuidado de las Aguas de la Tierra!