BLOG / ¡Extra! ¡Extra! Mujer da a luz afuera del hospital

Por Andrea la Ceiba

Sí, violencia obstétrica, negligencia y abuso son el pan de cada día dentro del sistema de salud mexicano y es necesario denunciarlo cada que sea necesario. En Ixchel repudiamos la gran lista de prácticas violentas por parte de las instituciones médicas que ponen en riesgo la vida de las mujeres gestantes, pero esta nota también nos puede hacer reflexionar… ¿Porque le tenemos tanto miedo a parir fuera de un hospital? ¿Qué grado de miedos e inseguridades se han construido alrededor de parir a un ser humano?… ¿Es el miedo a que las cosas que no suceden dentro del hospital, se salgan de control poniendo en riesgo la vida de madre o hijx?

No será que la cultura del miedo, que se reproduce en muchos ámbitos de nuestra vida social ha construido una gran barrera de ignorancia, que no le permite a muchas mujeres reconocer el potencial y sabiduría de su cuerpo, para con ello dejar que que el proceso de gestación y parto se decida a conveniencia e interés particular de la institución médica, sea pública o privada abusando de su “autoridad” “científica”?

Beatríz, en una banqueta, con una toalla, sintiendo la seguridad y apoyo de 2 amables personas, sintiendo la fuerza interna y voluntad consciente de querer luchar por la vida de ella y su hija; solo esto bastó para que en segundos como lo narra la nota, todo llegara a buen término. Pero queda la indignación, la marginación y la desconfianza en las instituciones, que muchas veces nos tratan como estúpidas, como seres incapaces de tomar las decisiones más importantes de este proceso tan natural, consulta a consulta van inyectando las dosis de la desconfianza en nosotras mismas, para llegar a un punto de vulnerabilidad instintiva donde ceder el cuerpo a la institución médico-patriarcal, sea la última salida; episiotomías, uso excesivo e injustificado de cesáreas, asalto de las placentas para venderlas a la industria de la cosmética ( por su gran potencial medicinal) entre otras prácticas que derivan en la medicalización psicológica y física de un proceso tan natural como es el parir un ser vivo.

Esto no lo decimos nosotras, estas palabras son el eco del trabajo y la lucha histórica de mujeres valientes, que decidieron no ceder más a las imposiciones de este sistema de salud (anti-persona, pro farmacéuticas) y apropiarse de su cuerpo. Son parteras, doulas, doctoras, son amigas, son madres y hermanas, están ahí y cada vez son más. Y si, hoy lo reconocemos; las necesitamos, son guías y acompañantes, en tribu nos ayudan a despertar la sabiduría y desentumecer la conciencia salvaje que late desde nuestros úteros.

Claro que necesitamos de un sistema de salud, pero ¿No podemos construirlos desde nuestros cuerpos? ¿Desde la información y el autoconocimiento? construyendo espacios en sororidad, autogestivos con la responsabilidad de erradicando la violencia y muchas veces autoviolencia que silenciosa y sumisamente hemos aceptado ejercer en nuestros. Es que, aquí no acaba todo, justo es donde empieza; parir con libertad y dignidad es apenas la tierra arada donde se sembraran los sueños y luchas de nuestrxs hijxs, es apenas el espacio donde aprenderemos como mujeres a definir cómo queremos llevar nuestra vida, tomando responsabilidad y acción en la construcción de una sociedad más justa y solidaria conscientes de que la podemos construir desde abajo, desde nuestros vientres y con nuestras propias manos.