BLOG / La aventura del sangrado libre

 

Dedico estas letras a mi madre y a sus  4 primeras menstruaciones, las vivió en sangrado libre sin saber que lo hacía, sin saber lo que le sucedía. Gracias madre, por tu sangre de vida. También estas letras llevan dedicatoria para mi amiga María Elena, su hija Catalina y para todas las mujeres de su comunidad Wixarika, que desde siempre han menstruado en la libre invisibilidad.

Desde hace 3 años vivo la experiencia de sangrar en libertad, es decir, sangrar sin utilizar copa menstrual, toallas de tela, esponja marina o calzones. Todo comenzó por mis ganas de reconciliarme con la “mancha” pues en mi historia adolescente tenía grabadas algunas experiencias de manchas menstruales en público que me habían marcado profundo, ya saben, el estigma, la verguenza, la burla, así que me reconocía en ese miedo colectivo a la mancha de sangre y cada periodo me preocupaba por estar “limpia y seca”, aún cuando ya era usuaria de la copa menstrual.

Entonces, tomé el valor para intentar vivir la experiencia de dejar correr la sangre entre mis piernas, sin temor a manchar mi ropa. Al principio lo hacía sólo mientras estaba en casa, me sentía cómoda en mi propio espacio sin tener que rendir cuentas a la mirada de nadie. Con el paso de los periodos y muy de la mano con un proceso de sensibilización uterina que viví, el sangrado libre se convirtió en un despertar de la consciencia corporal. Te cuento que al día de hoy sigo tan maravillada como en aquellos días, cuando recién descubría el lenguaje muscular de mi Yoni. Es tan sutil pero a la vez tenaz, si pudiera describírtelo creo que te diría que todo comienza con un temblor en el útero, ese movimiento lo interpreto como el aviso de que una avalancha roja está a punto de iniciar para luego sentir un espasmo en la vagina que viene acompañado de una sensación de calor… sí, la sangre a comenzado a salir por la abertura cervical y comenzará a bajar por el canal vaginal hasta salir hacia la vulva.

Ahora que lo escribo, me parece que intento poner en letras a un proceso indescriptible, que sólo puede experimentarse desde la carne y los flujos, pero hago este intento para compartirte que sí que es posible, y que después de haberme reconciliado con la mancha menstrual en casa y en público, me encanta ahora pasar el tiempo de luna en casa (cuando puedo) recolectando mi sangre en una jícara que logro  acomodar al sentir la avalancha antes descrita. Y que también me siento orgullosa de menstruar mi comunidad, ir al mercado, dar los talleres, pasear a mis compañeros caninos, observar algunas veces las miradas que escrutan mi culo manchado, sonreír y continuar mi camino sin ningún pesar. Cuando salgo a hacer los menesteres de la ciudad, y ando de un lado a otro, disfruto de menstruar libremente, uso falda y mis bellos calzones menstruales, que son los clásicos de algodón hasta la cintura, y estos se van manchando bellamente hasta que regreso a casa. Me divierte, me maravilla, me hace sentir viva, dueña de mi yoni y atenta siempre a su lenguaje.

Estoy segura de que la aventura del sangrado libre aun tiene muchos matices qué mostrarme, un largo camino por recorrer y ¿sabes? sentí-pienso recorrerlo dignamente.

¡Gracias por leerme! Si te interesa saber más sobre el sangrado libre y las experiencias de sensibilización uterina, te invito a estar atenta de las movidas de la Colectiva Ixchelana, nos encanta compartir, escucharte y crear manada.

Con cariño, Nadia )O(