BLOG / Lo que la gente pregunta a una embarazada

 

Arte de Duvet Days

Estas letras son dedicadas a todas las mujeres gestantes, también a todas las parteras, comadronas y doulas, sabias y dulces acompañantes.

 

Escribo estas letras desde una ixchelandia fecunda, un espacio que experimenta desde hace 7 lunas un ritmo muy particular, el de la gestación. En estos días estoy entrando en la semana 31 de embarazo, 29 de gestación, y qué decir más que,  esta experiencia está siendo una gran escuela.

Nil, el Ser que ahora me habita y con el que comparto cuerpo, flujos, emociones, carne y sangre, ha resultado ser un gran maestro, y ahora que nos tenemos todo el día y estamos tan cerquita uno del otro,  mis percepciones y reflexiones están influenciadas por él, y me encanta, le gozo un mundo.

Pero estas letras las escribo ahora para reflexionar con ustedes, queridas ixcheles, con respecto a este estado/condición en el que me encuentro y en el que se encuentran tantas mujeres a quienes admiro y amo, y otras tantas a quienes no tengo el gusto de conocer, pero que las veo en las calles de esta urbe, andando con su vientre expandido, los ojos brillantes y la esperanza en todo su cuerpo. Confieso que ahora,  cuando me encuentro con una mujer embarazada, lanzo porras, vocifero conjuros sororos de fortaleza, invocando a las mamíferas de la vida para que nos ayuden a caminar esta experiencia.

Confirmé mi embarazo en la semana 4 de concepción, Nil avisó justo en el momento de su llegada, y desde ese momento he experimentado un universo nuevo, lleno de gracia y misterio, pero también habitado por  temores, patrones y cuestionamientos por parte de la sociedad que, son prácticamente  cuestionarios de rutina, preguntas que, en un principio intentaba contestar con un silencio y una sonrisa, pero luego, después de sentir sobre mí cuerpo a este fenómeno social, me atreví a dar respuestas, y cada una de ellas me han llevado a una aventura de debates, confrontaciones, charlas interminables, otras muy breves pero contundentes.

¿Qué pregunta la gente a una embarazada? 

  1. La que encabeza el cuestionario: ¿Es niño o niña?

¡Pero qué prisa! sólo un par de personas preguntaban antes que esto si me encontraba bien, si estaba feliz o triste, la  urgencia por etiquetar y clasificar parece ser natural. Algunas personas me decían que preguntaban para saber si hacerme un regalo de color rosa o azul, otros altruistas pretendían hacerlo para generar una lluvia de ideas de nombres a elegir para la criatura. La verdad es que mi compañero y yo no teníamos la intención de investigar el desarrollo genital de bebé con tanta prisa, hasta que simplemente se nos mostró y ya está. Me llamaba la atención la inercia, la anticipación y las justificaciones alrededor de esta primer pregunta ¿Es niño o niña? Desde hace unas semanas mi respuesta se simplificó a: tiene pene y testículos, una vez que nazca y se desarrolle será lo que desee ser. La gente se ríe, algunas otras sólo agrandan los ojos y hacen silencio, otras tantas personas han simpatizado con la respuesta y todo termina en una interesante reflexión sobre sexismo y clasificación de las especies.

2. La pregunta detonador: ¿Cuándo te alivias?

Al principio, intentaba responder con énfasis en la frase MI FECHA DE PARTO es  para el día, pero luego de encontrarme una y otra vez con la normalización de esta pregunta, no pude evitar hacer algo al respecto con mi respuesta, hasta que un día simplemente dije:  ¿Aliviar? Es que no estoy enferma, tuve una caída a las 20 semanas, un poco de dolor de espalda, ahora el reflujo, alguna diarrea esporádica, pero esto que experimento no es una enfermedad.

La gente se justifica alegando que todo lo anterior es un martirio, y que claro que vendrá cierto alivio después de que la criatura abandone mi cuerpo. Lo cierto es que, en estos momentos valoro tantísimo el camino recorrido con la Gyne-ecología Autogestiva, pues si algo he aprendido en estos años es a observar los desequilibrios y sus manifestaciones como oportunidades para cultivar mi autoconocimiento; Apreciado desde esta lente, el reflujo y el dolor de espalda se convierten en oportunidades para el autocuidado y el goce. ¿Cuándo te alivias? es una pregunta arraigada en el inconsciente colectivo, prima hermana de “estoy mala cuando tengo la regla” y pariente cercana de “andas hormonal”. Ahora más que nunca considero necesario generar estas provocaciones para que junt@s reflexionemos las percepciones heredadas con respecto a nuestra sexualidad y sus procesos. Las palabras tienen un poder tremendo, son como semillas que encuentran siempre la forma de germinar dentro de nosotros.

3. La pregunta que genera polémica: ¿En qué hospital vas a aliviarte?

Y la respuesta que detona el conflicto: Lo haremos en casa, con partera y doula.

¿Se pueden imaginar las posibles conversaciones que se desarrollan después de lo anterior? En estas 31 semanas he experimentado de todo tipo de charlas, una vez alguien se ofreció amorosamente a apoyar nuestra decisión siempre y cuando hubiera una ambulancia fuera de nuestra casa durante toda la labor de parto, por si la duda (lo cual agradecí con todo mi corazón, pues entendí el origen del temor), otra vez me vi enfrascada en una charla de seguridad social, institucional, ética médica y obstetricia. En otra ocasión y con “mucho cariño” fui infantilizada por ser primeriza y no saber lo que me espera con respecto al parto, y así, tengo en mi memoria una colección de charlas interesantes, algunas de terror pero, otras tantísimas inspiradoras y sorprendentes, como la de mi prima Amparo que en medio de una charla sobre partos y cesáreas en instituciones médicas, se ganó mis lágrimas de admiración al compartir la experiencia de sus tres partos en una clínica del IMSS, donde a pesar del contexto y las formas logró conectar con la sabiduría de cuerpo e instinto mamífero, y así abrirse a la experiencia de partos maravillosos, a pesar de todo. La idea de un parto en casa descubre un abismo de ignorancia y temores que urgen ser tratados, pues en la medida en la que más personas tengamos acceso a la buena información se abrirá un panorama tan amplio dotado de hechos y verdades al alcance de tod@s.

Lo cierto es que, después de analizar este cuestionario, lo que me queda claro es que poco a poco hemos perdido el goce y el disfrute por nuestra sexualidad, sí, gestar y parir son dos procesos sexuales más de nuestra hermosa existencia, y sí que le hemos perdido el goce y la gracia, y estas preguntas nos lo ponen claro, además de que  detonan miedos profundo dentro de nosotras, anclándonos a patrones bien agarraditos al inconsciente, nos despojan de nuestro poder mamífero, de la capacidad natural de nuestro cuerpo de disponerse a la vida, al disfrute, la exploración y la validación de cada experiencia como única e irrepetible.

Pero también es cierto que poco a poco vamos recuperando nuestro derecho a parir digna y humanamente, y que eso es posible gracias a la lucha y activismo de tantas mujeres promotoras de salud, parteras, doulas, proyectos de gestación y embarazo consciente que le dedican su vida a politizar, acompañar y nutrir las formas en las que las mujeres del siglo 21 estamos experimentando nuestra sexualidad gestando, pariendo y criando.

¡Vamos valientes! ¡Nuestra lucha continua! ¡Seguiremos sembrando y pariendo a la esperanza! ¡Embarazadas, lactando, criando, seguiremos provocando!

Con amor, Nadia y Nil.